Proyección
En los años 60, Taiwán vivió una época de prosperidad alentada por el Banco Mundial y el de Estados Unidos quien aplicaba una estrategia de desarrollo. En el período 1953-1985 Taiwán creció a un ritmo anual del 8,6%, incorporándose a los nuevos países industrializados (también conocidos como "dragones de Asia Oriental").
El crecimiento estaba totalmente orientado a la exportación y la isla se convirtió en el segundo país con mayor excedente en la balanza comercial, junto con Estados Unidos y superado solamente por Japón. En los años posteriores, la apertura económica de China ha sido fundamental para sostener este desarrollo, hasta el punto de que Taiwán ha expandido su industria a China continental y sudeste asiático.
Aunque Asia ha vivido una recesión económica que tuvo su comienzo en 1997, la recuperación de los países del pacífico es hoy un hecho, con un incremento del PIB del 5% en 1999 y del 6,5 en el 2000. En Taiwán, este crecimiento se debe al aumento del mercado de alta tecnología del 18 al 41%, que por sus costes competitivos favorece a la exportación, principalmente a Estados Unidos y Japón, y en Europa a Alemania e Inglaterra. Otros factores son la estabilización de sus mercados financieros y de su respaldo externo, medidas fiscales para el estímulo de la demanda interna y recuperación de las bolsas regionales.
La economía de Taiwán se ha beneficiado mucho del auge de la electrónica. Actualmente es el tercer exportador mundial de productos de alta tecnología tras EE.UU. y Japón, y el primero en la producción de portátiles, monitores, placas base y scanners, suministrando más de la mitad de estos componentes al mercado mundial, por lo que ha llegado a denominarse "la isla verde de silicio".
El 11 de noviembre de 2001, Taiwán dio un paso histórico en sus esfuerzos al ingresar a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Después de siete años de negociaciones, el acuerdo facilita aún más su proceso de liberalización económica y la integración con las economías más desarrolladas. Alternativamente, las economías occidentales ponen ya su mirada en Asia, con un mercado potencial de más de 1.000 millones de personas.
Todos los analistas coinciden en que el crecimiento de la orilla asiática del pacífico seguirá duplicando, por lo menos, al de los países accidentales desarrollados durante quizá una generación. China ha conseguido, gracias a la reforma iniciada a finales de los setenta, cuadruplicar su PIB per cápita y convertirse en la segunda mayor economía mundial. Algunos ejercicios de prospectiva, como el del CEPII (Centro de Estudios Prospectivos de Información Internacional), aventuran que le peso de Asia en la economía mundial llegará al 36% en el 2030, mientras que el de Europa occidental descenderá al 12%.
Todo hace pensar que el nuevo siglo será la centuria de la orilla asiática del Pacífico, tal como adivinaron las palabras de John Hay, Secretario de Estado del Presidente Theodore Roosevelt, cuando dijo: "El mediterráneo es el mar del pasado, el Atlántico el océano del presente y el Pacífico el océano del futuro."